Voy a soñar que estoy sentada ante el viejo buró, con tintero y pluma en mano, y que tengo todo el tiempo del mundo... porque soñar no cuesta nada.

jueves, 27 de agosto de 2026

MI PRIMA EVA

 

Mi prima Eva es una de las mujeres más elegantes que conozco. Elegante en todos los sentidos, con todo lo que significa ser elegante. No es sólo una cuestión de estética, de saber vestirse bien, es una actitud, una forma de moverse, de andar, de hablar, de callar, saber estar, ser discreta, prudente, no meter la pata. Ella cumple todos los requisitos. Por eso, y por muchas otras cosas, la admiro.

Hace poco ha perdido a un hijo con veinte años, y me dan ganas de preguntarle: «Eva, ¿eso cómo se come?». Creo saber la respuesta, y es que ella lo ha estado masticando durante mucho tiempo, y eso imagino que le ayuda a digerirlo. Recubre su dolor con una elegancia supina.

Hace unos días yo estaba tomando un aperitivo en una terraza y la vi por la acera de enfrente, tan elegante como siempre, menuda y delgadita, me pareció un gigante de tres metros. Me sentí pequeña como una hormiga. Quería ir a abrazarla, a ver si así me traspasa algo de su inteligencia, su entereza, su fortaleza y, sobre todo, de su elegancia. Pero me acobardé y sólo acerté a lanzarle un beso. Ella, elegantemente, me lo devolvió.

La admiro y la quiero.



viernes, 7 de agosto de 2026

SEE YOU

Domingo, 2 de agosto de 2026. 11.30 de la mañana. Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Lucena.

En la nave hay un silencio denso, sólo se escucha el zumbido de los ventiladores y el incesante aleteo de los abanicos. Seiscientos corazones encogidos, seiscientas gargantas anudadas, mil doscientos ojos pugnando por contener las lágrimas. Ocho santeros llevan a los muslos un ataúd y lo depositan ante el altar. Dentro está el cuerpo de veinte años de Manolo Valverde Beato.

Un momento. Algo no cuadra.

¡Corten! ¡Corten! ¿Pero quién ha escrito este guion? ¡Esta escena no tenía que estar aquí!

Y entonces Él dice, tranquilamente: «He sido yo. Me lo llevo».

Y, claro, como Él es el Jefe los demás no podemos decir nada, callamos y aceptamos. Sólo tenemos derecho al pataleo.

La misa transcurre con la voz dulce y cercana de su director espiritual, Don Eugenio Serrano Bujalance, que nos regala una homilía donde nos habla de sus conversaciones con Manolo durante la enfermedad y cómo, poco a poco, con la ayuda de la fe, consigue que acepte su realidad y se prepare para la vida eterna. Y lo cuenta como si fuera lo más fácil del mundo. Pero nuestro corazón sigue roto, desgarrado.

Manolo, te vi crecer en los veranos de Marbella, en la playa del cable y en la piscina de la urbanización, siempre con tu inseparable hermano, Alberto. Compartimos aula en la academia de inglés y nos examinamos juntos del B2. Luego, tu preciosa vida truncada por una estúpida enfermedad. Ahora te veo dentro de la cajita donde están mis ángeles de la guarda, todos seres queridos a los que pido a diario por los que aún estamos aquí y que espero que me reciban cuando llegue mi hora.

Cuida de tus padres, de tu hermano y de todos nosotros. Volveremos a vernos.

See you, Manolo.

Lo que agrada a Dios de mi pequeña alma es que ame mi pequeñez y mi pobreza. Es la esperanza ciega que tengo en su misericordia.