Domingo, 2 de agosto de 2026. 11.30 de la mañana. Iglesia de Nuestra Señora del Carmen. Lucena.
En la nave hay un silencio denso,
sólo se escucha el zumbido de los ventiladores y el incesante aleteo de los
abanicos. Seiscientos corazones encogidos, seiscientas gargantas anudadas, mil
doscientos ojos pugnando por contener las lágrimas. Ocho santeros llevan a
los muslos un ataúd y lo depositan ante el altar. Dentro está el cuerpo de
veinte años de Manolo Valverde Beato.
Un momento. Algo no cuadra.
¡Corten! ¡Corten! ¿Pero quién ha
escrito este guion? ¡Esta escena no tenía que estar aquí!
Y entonces Él dice,
tranquilamente: «He sido yo. Me lo llevo».
Y, claro, como Él es el Jefe
los demás no podemos decir nada, callamos y aceptamos. Sólo tenemos derecho al
pataleo.
La misa transcurre con la voz
dulce y cercana de su director espiritual, Don Eugenio Serrano Bujalance, que
nos regala una homilía donde nos habla de sus conversaciones con Manolo durante
la enfermedad y cómo, poco a poco, con la ayuda de la fe, consigue que acepte
su realidad y se prepare para la vida eterna. Y lo cuenta como si fuera lo más
fácil del mundo. Pero nuestro corazón sigue roto, desgarrado.
Manolo, te vi crecer en los
veranos de Marbella, en la playa del cable y en la piscina de la urbanización,
siempre con tu inseparable hermano, Alberto. Compartimos aula en la academia de
inglés y nos examinamos juntos del B2. Luego, tu preciosa vida truncada por una
estúpida enfermedad. Ahora te veo dentro de la cajita donde están mis ángeles
de la guarda, todos seres queridos a los que pido a diario por los que aún
estamos aquí y que espero que me reciban cuando llegue mi hora.
Cuida de tus padres, de tu
hermano y de todos nosotros. Volveremos a vernos.
See you, Manolo.
Lo que agrada a Dios de mi
pequeña alma es que ame mi pequeñez y mi pobreza. Es la esperanza ciega que
tengo en su misericordia.

Qué preciosa despedida. Me ha emocionado 👌🏽👌🏽👏🏽👏🏽👏🏽😍😍😍❤️❤️
ResponderEliminarGracias, Elisa.
EliminarPreciosas palabras.😞
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